lunes, 28 de julio de 2014

Carta abierta a Rafael Delgado

Estimado amigo, te escribo esta comunicación para de algún modo neutralizar la campaña difamatoria que has comenzado en mi contra por la decisión autónoma que he tomado de dar clases en la escuela de fotografía Enfocarte.

Ya te has encargado de calificarme ante amigos comunes de traidor falto de ética (por apropiarme del contenido programático del tercer año del taller de fotografía del CCEAS), al respecto haré dos acotaciones: la primera referida a la traición, que según el diccionario de la RAE es la "falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener". Falta que jamás cometí ya que por escrito (via msn) te comuniqué que me reuniría con Arturo Maseda, no esperando tu aprobación, sino para no herir tu suceptibilidad y evitar suspicacias o interpretaciones aviesas que pudieran surgir de ese encuentro realizado en lugar público. La segunda es, que la falta de ética tampoco califica ya que el contenido de análisis e interpretación del discurso fotográfico lo diseñé a petición tuya para cubrir un vacío que ambos detectamos en la formación académica de los participantes del taller de fotografía del CCEAS y para dar lugar a mi actuación como facilitador de ese contenido, ya que entonces, por circunstancias que no cabe mencionar me encontraba cesante laboralmente. (Cuestión que agradeceré siempre pese a la exigua remuneración recibida por mis clases). Ahora bien, el diseño del contenido del taller de análisis (que a partir del 10 de Agosto de los corrientes estaré impartiendo en Enfocarte) lo hice desde mi experiencia individual con el mismo, tomado del saber público, universal, que está a disposición de todos en las fuentes cognitivas de la semiología, la sociología, la psicología, la pintura, la fotografía, las artes en general, es decir, no soy el autor de ese conocimiento solo lo compilé, lo estructuré para estudiantes de fotografía. Mal puedes decir que me apropié de él, ese contenido es del dominio público.

Creo que es suficiente por ahora. Solo queda decir que la libertad y el trabajo son derechos humanos inalienables, asi que decido libremente trabajar donde sea mejor remunerado.Decisión autónoma por la que cualquier amigo sentiría regocijo y respeto independientemente de sí. Lamento que mis acciones te afecten, mi intención no es danãrte, pero jamás podrías ayudarme en este sentido, ya que no tienes el poder ni la facultad de aumentar mi salario.

Un gran abrazo.

Juan Carlos Moratinos

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